Restaurantes en Barcelona que no volverán

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Hoy vamos a hablar de cinco emblemáticos restaurantes en Barcelona que ya no volverán a abrir sus puertas.

Au Lyon d’or

En el año 1891, los empresarios Sebastià Gay y Enric Vilalta, en la Plaza del Teatro, 2 construyeron un restaurante de estilo modernista, en el cual contrataron al chef Paco Coll para dirigir la cocina. El día de la inauguración un camarero llevaba un carro con una bandeja de Rosbif tapado por una gran campana, causando una gran sensación.

Fue tal el éxito, que ampliaron a tres salones más en menos de un año. Como era normal en esa época, el local empezó a llenarse de tertulianos y artistas como Santiago Rusiñol y la cupletista La Bella Chelito.

La Puñalada

Habitualmente se pensaba que el nombre de este restaurante venía por los precios que se pagaban por comer, ya que se trataba de alta cocina catalano-francesa, cuya especialidad eran los arroces, estaba en la arteria principal de Barcelona, en el Paseo de Gracia, 104.

También cuenta la leyenda, que anteriormente asesinaron a un hombre de un navajazo, y de ahí el nombre del restaurante, aunque las dos opciones serían válidas.

Además de comer bien, también era un punto de encuentro, para dedicarse a la tertúlia y, a través de ella, mejorar la convivencia, como cuenta el maestro Lluis Permanyer.

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La Pérgola

Fue el restaurante más importante de la Exposición Universal de 1929. La razón de su nombre era por la terraza que había con una pérgola de 18 columnas donde sus comensales a parte de comer disfrutaban de las Fuentes de Montjuic, ya que estaba justo enfrente, y junto a la fábrica Casaramona, donde actualmente está ubicado el Caixaforum.

Al final de sus días, y tras muchísimas reformas, ya nada tenía que ver con el edificio original, y a finales del 2014 fue derribado definitivamente.

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Restaurante La Pérgola, año 1930

Porta Coeli

En el año 1926 cuando las obras de faro del rompeolas finalizaron, se abrió un bar-restaurante inicialmente llamado Mar i Cel a sus pies. Durante la Guerra Civil cayó en el olvido, pero tras la guerra y una vez recuperada la línea regular de gaviotas y golondrinas, donde hacían una parada, asegurándose así la clientela, volvió a su esplendor.

Sus platos más famosos eran las sardinas y los mejillones, pero el restaurante solo estaba abierto para comer, hasta que no llegó la luz eléctrica a finales de los años 60, no se empezaron a servir cenas.

Tras la caducidad de la concesión el año 2000 cerró definitivamente sus puertas y tras esto fue derribado.

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Anuncio publicado en prensa donde se hace referencia al restaurante del rompeolas. (Via: Hemeroteca La Vanguardia)

Gambrinus

A causa de la remodelación del Moll de la Fusta por los Juegos Olímpicos de 1992, se intentó acercar el puerto a la ciudadanía, realizando un espacio de ocio y restaurantes en Barcelona, donde convivían cinco chiringuitos, y donde destacaba GAMBRINUS sobre los demás, con su gamba gigante en el techo diseñada por Javier Mariscal.

Tras las olimpiadas el Moll de la Fusta volvió al declive, cerrando todos los chiringuitos. Actualmente, solo queda esa gamba gigante con patas de langosta con más de 15 metros de largo.

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